¿Deberías seguir corriendo con dolor de rodilla?
Una forma sencilla de decidir si sigues corriendo, reduces o paras, y qué suele resolver la rodilla del corredor.
Puntos clave
- Un dolor leve que se quita a la mañana siguiente normalmente permite seguir corriendo.
- Si el dolor cambia tu forma de correr o aumenta durante la carrera, hay que reducir.
- Fortalecer cadera y cuádriceps es la solución más confiable para la rodilla del corredor.
¿Está bien sentir algo de dolor?
Muchas veces sí. Una regla útil: si el dolor se mantiene bajo durante la carrera (alrededor de 3 de 10 o menos) y vuelve a la normalidad a la mañana siguiente, es poco probable que correr lo esté empeorando.
¿Cuándo debo reducir?
Reduce la distancia o la velocidad si el dolor aumenta mientras corres, te hace cambiar la zancada o está peor al día siguiente. Reducir una o dos semanas suele bastar para que se calme mientras empiezas a fortalecer.
¿Qué causa la rodilla del corredor?
El dolor alrededor de la rótula casi siempre es un problema de carga: a la rodilla se le pide más de lo que está lista para soportar. Aumentos bruscos de kilometraje, mucha bajada y cadera o cuádriceps débiles son causas comunes.
¿Qué ayuda a mejorar?
Fortalecimiento progresivo de cadera, cuádriceps y pantorrillas, un cambio temporal en el volumen de entrenamiento y, a veces, pequeños ajustes en la cadencia. Un análisis de carrera puede mostrar si tu técnica está cargando la rodilla.
¿Cuándo debo parar y revisarlo?
Detente y busca una evaluación si la rodilla se inflama, se bloquea, falla o no puedes apoyar peso. Esas señales indican algo más que sobrecarga.
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